19/4/17

Paul Auster visita al señor Hobbes

En aquel tiempo Paul Auster era más prestigioso que conocido. Era, además, el escritor más molón a la hora de promocionarse. Así que decidí dejar de remolonear y comprobar si sus libros estaban a la altura. Empecé con Leviatán, una novela sobre el poder y el Estado. Comparte tema y título con la obra de Thomas Hobbes, el pensador inglés del siglo XVII. Pero el norteamericano aborda la cuestión a través de la amistad de dos escritores, haciendo algo así como una buddy novel metaliteraria. En definitiva, un juego formal que no excluye la facilidad, porque el señor Auster siempre nos ha hecho libros de los que se pueden leer en el metro. En su día me pareció una bonita historia sobre la amistad, la literatura y la fatalidad, pero de eso hace mucho. Ahora Paul Auster vive retirado en mi asilo-balneario de ídolos caídos donde juega cada tarde al bridge con Javier Marías.

2 comentarios:

M. dijo...

Pobre Paul Auster, qué bueno que lo tengas en un asilo junto al mar. Algo le pasó o algo les pasó a sus lectores. Un profesor de derecho que conocí decía que le sentaba mejor ser infeliz. Alejandro Zambra, escritor bastante paulausterizado del catálogo de Anagrama, dice que, salvo ciertas páginas de la Invención de la soledad, Paul Auster era como Borges pasado por agua. Yo lo que ya no resisto son esas historias concisas de estadounidenses blancos de clase media que que van por la vida teniendo epifanías.

Croix dijo...

Nos hizo pasar buenos ratos. Le quedo agradecido.