25/2/15

Todo amor es efímero

Ninguna era tan bella como tú
durante aquel fugaz momento en que te amaba:
                                            mi vida entera.

(Angel González)

22/2/15

El fantasma vuelve pero ya no encuentra a Harry Potter

Ambientada a principios de los años 1940, cuando Londres era asolada por los bombardeos alemanes, “El ángel de la muerte” es la secuela de “La mujer de negro”, exitosa producción británica de 2012 dirigida por James Watkins y que recaudó 127 millones de dólares en todo el mundo. “La mujer de negro” contaba en su reparto con un Daniel Radcliffe en su apogeo, poco después de finalizar la saga de Harry Potter.

El origen de esta otra saga está en una novela gótica de la británica Susan Hill publicada en 1983 y que ha tenido en aquel país un enorme éxito. A partir del libro había ya una versión televisiva e incluso un montaje teatral. A la vista del enorme impacto de la versión de 2012, los productores encomendaron la secuela de la que estamos hablando a  Tom Harper, un realizador con experiencia en la pequeña pantalla. En el nuevo guión se cambió la ubicación temporal de los hechos, pues en la primera parte la acción transcurría en el entorno de 1900.

Precisamente en el esfuerzo de ambientación está una de las bazas del film. El espectador enseguida conecta con un imaginario mil veces visitado en el cine, el de la Segunda Guerra Mundial: los peinados severos de las mujeres, los uniformes, la mugre de los refugios antiaéreos. Pero súbitamente toman la decisión de evacuar a un grupo de niños y llevarlos a un caserón en una isla lejos de Londres y toda la ambientación se hace superflua. Pasamos a un universo a lo “Viernes 13” (Cunningham 1980), en el que un grupo de viajeros se aleja de la civilización y ha de luchar contra una presencia terrorífica.

El problema es que esa lucha no sale de la pantalla. Las idas y venidas de los personajes son perfectamente planas, sus motivaciones psicológicas del todo tópicas, los momentos álgidos de la trama completamente previsibles. Intentan mantener la atención a base de sustos regularmente esparcidos por el metraje para que nadie se duerma. La película fracasa estrepitosamente en la misión de crear un clima, un ambiente de amenaza que se apodere de la platea. Los esfuerzos de la joven Phoebe Fox, que protagoniza el film interpretando a una maestra, no bastan. Pero la acción desemboca en una especie de final abierto que parece anunciar una tercera parte, esperemos que más afortunada.

25/1/15

¿Adiós a "Qué leer"?