13/5/16

El amor, el amor

En una sala porno, jubilados jadeantes
Contemplaban, escépticos,
Los brincos mal filmados de parejas lascivas;
Sin ningún argumento.

He aquí, yo me decía, el rostro del amor,
El auténtico rostro.
Seductores, algunos; esos siempre seducen,
Los otros sobrenadan.

El destino no existe ni la fidelidad,
Mera atracción de cuerpos.
Sin apego ninguno, sin ninguna piedad,
Juegan y se desgarran.

Seductores algunos, por ende, codiciados,
Llegarán al orgasmo.
Hartos ya, tantos otros, no tienen ni siquiera
Deseos que ocultar;

Sólo una soledad que acentúa el impúdico
Goce de las mujeres;
Tan sólo una certeza: "Eso no es para mí",
Pequeño drama obscuro.

Morirán es seguro algo desencantados,
Sin ilusiones líricas;
Practicarán a fondo el arte de despreciarse,
De modo bien mecánico.

A quienes nunca fueron amados me dirijo,
A quienes no gustaron;
A los ausentes todos del sexo liberado,
Del placer ordinario;

No temáis nada, amigos, mínima es vuestra pérdida:
No existe, no, el amor.
Es sólo un juego cruel cuyas víctimas sois;
Juego de especialistas.

(La poursuite du bonheur, 1991)

28/3/16

La pasión

La palabra pasión es una de esas tan manidas que ya no sabemos muy bien qué significa. Ponerle como título a un libro La pasión compromete, por tanto, a muy poco. Esta novela de 1987 está ambientada en los primeros años del siglo XIX. El protagonista es un soldado del ejército napoleónico que experimenta un largo viaje de desarraigo a través de Europa. Con elementos de realismo mágico, Jeanette Winterson nos acaba contando una historia de amor. Esa era la pasión del título: tan manida, tan esencial y tan emocionante.


26/1/16

El futuro del libro y la literatura

En nuestros días, la lengua global es el inglés y así seguirá siendo, probablemente, a lo largo del siglo XXI. Ya está apareciendo en esa lengua una literatura especializada internacional. Este nuevo «angloesperanto» guarda poco parecido con el inglés literario; el mismo parecido, de hecho, que el latín eclesiástico medieval tenía con la lengua de Virgilio y Cicerón. Pero todo esto no puede detener el ascenso cuantitativo de la literatura, esto es: de la palabra en tipos de imprenta; ni siquiera el de las belles lettres. De hecho, casi me atrevería a sostener que —pese a todos los pronósticos pesimistas— el que ha sido tradicionalmente el principal medio de difusión de la literatura, el libro impreso, se mantendrá en su puesto sin graves dificultades, salvando solo algunas excepciones como las grandes obras de referencia, los vocabularios, diccionarios, etc.; en suma, los niños mimados de internet. En primer lugar porque a la hora de leer, no hay nada más práctico y fácil que el pequeño libro de bolsillo, portátil y de impresión clara, inventado por Aldo Manucio en la Venecia del siglo XVI; mucho más fácil y práctico que la impresión de un ordenador, que a su vez es de lectura incomparablemente más cómoda que un texto que parpadea en una pantalla. De hecho, ni tan siquiera el dispositivo de libros digitales se publicita apelando a una legibilidad superior, sino a que tiene mayor capacidad de almacenaje y nos evita pasar las páginas.

3/11/15

¿Para qué sirve la subliteratura?

"Cuando iba a octavo encontré una novela de bolsillo de Murray Leinster, un escritor de ciencia ficción barata cuya producción se concentra en los años cuarenta y cincuenta, la época en que revistas como Amazing Stories pagaban un centavo por palabra, Yo ya había leído otros libros de Leinster, bastantes para saber que la calidad de su prosa era irregular. La novela a que me refiero, que era una historia de minería en el cinturón de asteroides, figuraba entre sus obras menos conseguidas. No, eso es ser demasiado generoso; la verdad es que era malísima, con personajes superficiales y un argumento descabellado. Lo peor (o lo que me pareció peor en esa época) era que Leinster se había enamorado de la palabra zestful, «brioso». Los personajes veían acercarse a los asteroides metalíferos con «briosas sonrisas», y se sentaban a cenar «con brío» a bordo de su nave minera. Hacia el final del libro, el protagonista se fundía con la heroína (rubia y tetuda) en un «brioso abrazo». Fue para mí el equivalente literario de la vacuna de la viruela: desde entonces, que yo sepa, nunca he usado la palabra zestful en ninguna novela o cuento. Ni lo haré, Dios mediante. Mineros de asteroides (no se llamaba así, pero era un título parecido) fue un libro importante en mi vida de lector. La mayoría de la gente se acuerda de cuándo perdió la virginidad, y la mayoría de los escritores se acuerdan del primer libro cuya lectura acabaron pensando: yo esto podría superarlo."
Stephen King

8/10/15

Walter Benjamin, la vida que se cierra

Walter Benjamin llega a Portbou para morir en septiembre de 1940. Es enterrado bajo el nombre equivocado de Benjamín Walter en un nicho del cementerio local. Pocos años después, al caducar el alquiler del nicho, sus restos serán arrojados a la fosa común. A Walter Benjamin le tocó vivir rodeado de epopeyas futuristas. Tanto los nazis como los comunistas proclamaban su fe en el progreso, en el advenimiento de un día en que triunfaría la patria o el hombre nuevo. Benjamin, sin embargo, veía el horror en el horizonte. La Historia es un tren enloquecido que se dirige al desastre. La misión es, por tanto, encontrar el freno de emergencia del convoy.