26/1/16

El futuro del libro y la literatura

En nuestros días, la lengua global es el inglés y así seguirá siendo, probablemente, a lo largo del siglo XXI. Ya está apareciendo en esa lengua una literatura especializada internacional. Este nuevo «angloesperanto» guarda poco parecido con el inglés literario; el mismo parecido, de hecho, que el latín eclesiástico medieval tenía con la lengua de Virgilio y Cicerón. Pero todo esto no puede detener el ascenso cuantitativo de la literatura, esto es: de la palabra en tipos de imprenta; ni siquiera el de las belles lettres. De hecho, casi me atrevería a sostener que —pese a todos los pronósticos pesimistas— el que ha sido tradicionalmente el principal medio de difusión de la literatura, el libro impreso, se mantendrá en su puesto sin graves dificultades, salvando solo algunas excepciones como las grandes obras de referencia, los vocabularios, diccionarios, etc.; en suma, los niños mimados de internet. En primer lugar porque a la hora de leer, no hay nada más práctico y fácil que el pequeño libro de bolsillo, portátil y de impresión clara, inventado por Aldo Manucio en la Venecia del siglo XVI; mucho más fácil y práctico que la impresión de un ordenador, que a su vez es de lectura incomparablemente más cómoda que un texto que parpadea en una pantalla. De hecho, ni tan siquiera el dispositivo de libros digitales se publicita apelando a una legibilidad superior, sino a que tiene mayor capacidad de almacenaje y nos evita pasar las páginas.

3/11/15

¿Para qué sirve la subliteratura?

"Cuando iba a octavo encontré una novela de bolsillo de Murray Leinster, un escritor de ciencia ficción barata cuya producción se concentra en los años cuarenta y cincuenta, la época en que revistas como Amazing Stories pagaban un centavo por palabra, Yo ya había leído otros libros de Leinster, bastantes para saber que la calidad de su prosa era irregular. La novela a que me refiero, que era una historia de minería en el cinturón de asteroides, figuraba entre sus obras menos conseguidas. No, eso es ser demasiado generoso; la verdad es que era malísima, con personajes superficiales y un argumento descabellado. Lo peor (o lo que me pareció peor en esa época) era que Leinster se había enamorado de la palabra zestful, «brioso». Los personajes veían acercarse a los asteroides metalíferos con «briosas sonrisas», y se sentaban a cenar «con brío» a bordo de su nave minera. Hacia el final del libro, el protagonista se fundía con la heroína (rubia y tetuda) en un «brioso abrazo». Fue para mí el equivalente literario de la vacuna de la viruela: desde entonces, que yo sepa, nunca he usado la palabra zestful en ninguna novela o cuento. Ni lo haré, Dios mediante. Mineros de asteroides (no se llamaba así, pero era un título parecido) fue un libro importante en mi vida de lector. La mayoría de la gente se acuerda de cuándo perdió la virginidad, y la mayoría de los escritores se acuerdan del primer libro cuya lectura acabaron pensando: yo esto podría superarlo."
Stephen King

8/10/15

Walter Benjamin, la vida que se cierra

Walter Benjamin llega a Portbou para morir en septiembre de 1940. Es enterrado bajo el nombre equivocado de Benjamín Walter en un nicho del cementerio local. Pocos años después, al caducar el alquiler del nicho, sus restos serán arrojados a la fosa común. A Walter Benjamin le tocó vivir rodeado de epopeyas futuristas. Tanto los nazis como los comunistas proclamaban su fe en el progreso, en el advenimiento de un día en que triunfaría la patria o el hombre nuevo. Benjamin, sin embargo, veía el horror en el horizonte. La Historia es un tren enloquecido que se dirige al desastre. La misión es, por tanto, encontrar el freno de emergencia del convoy. 

15/9/15

La princesa de hielo

Uno de los géneros preferidos de los filólogos es el de "obras que pasarán a la historia". Lástima que no sepamos cuáles serán los criterios y los gustos de la crítica del siglo XXIII. Esta novela de Camilla Läckberg tiene asesinato, enamoramiento y un poco de sexo. Por si fuera poco, en ocasiones bordea el humor involuntario. Probablemente no pasará a la historia pero se hace leer.