15/6/10

La leyenda negra

En el punto de partida, se trata de una reacción contra el imperialismo de España o, más exactamente, de la Casa de Austria, cuya rama principal se encontraba en España. Ése es el tipo de reacción que suscita el éxito: en determinado momento de su historia, España ocupó una posición dominante en Europa e incluso en el mundo, lo que le granjeó prestigio: se admiraban su dinamismo, su prosperidad y sus éxitos, pero se temían las consecuencias que esa hegemonía podía acarrear: se veía en ella una amenaza para la independencia de las otras naciones; se consideraba que había que defenderse no sólo por medios diplomáticos -participando en coaliciones, por ejemplo-, sino también mediante una propaganda destinada a desacreditar al adversario. Esa situación no tenía nada de original: todas las naciones con aspiraciones hegemónicas suscitan el rechazo, la envidia, los sarcasmos, el odio... En el pasado, la víctima era la España de los Habsburgo; en la actualidad, los Estados Unidos de América. Así, pues, ese aspecto de la leyenda negra es la contrapartida de la expansión de la nación de que se trate; no se puede por menos de admirarla, pero al mismo tiempo se la detesta.

(Joseph Pérez, La leyenda negra, Gadir 2009, 253 páginas)

No hay comentarios: