11/2/09

Rodolfo Walsh

Aunque pueda resultar sorprendente a cualquier ciudadano de Latinoamérica medianamente culto, en España un artículo sobre Rodolfo Walsh tiene que empezar diciendo que se trata de un escritor argentino que nació en 1927, al que mataron cincuenta años más tarde en desigual combate, empuñando una 22 frente a unos milicos que lo emboscaron con armas largas; hay quien asegura que no sobrevivió a la balacera y quien sostiene que, herido y todo, fue chupado y hecho desaparecer por la dictadura militar argentina al cumplirse el año del golpe militar de 1976. Pero si traigo hoy a colación a Rodolfo Walsh no es sólo por una cuestión literaria ligada a la aparición en España de uno de sus libros emblemáticos, Operación Masacre, sino porque la figura de Walsh trasciende la literatura, la enriquece y la desfigura al mismo tiempo, obligándonos a plantearnos cuestiones muy vivas que están mucho más allá de una disputa pedante sobre si Walsh fue el anti-Borges, como refiere Osvaldo Bayer, o fue el más auténtico y actual de los escritores argentinos del siglo XX, cosa difícil de admitir tratándose de una época y una literatura quizá sin parangón en la lengua castellana. Entre otras cosas porque la segunda mitad del siglo XX produce una traslación hacia Latinoamérica del castellano como lengua literaria, que podría resumirse de manera concisa y radical: de allí sale mejor literatura y allí se habla mejor castellano. La literatura española (made in Spain) de la segunda mitad del siglo XX me parece un monótono desierto con jaimas.

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(Extracto de ¿Qué hacemos con Rodolfo Walsh?,
artículo de Gregorio Morán aparecido en La Vanguardia el 8 de noviembre de 2008)

2 comentarios:

condonumbilical dijo...

España huele mal, emigremos al norte, Islandia, leen más, y publican menos.

croix dijo...

Islandia, no sé: mal tiempo y bancos insolventes. Leer más, quizás. Publicar menos, desde luego.