23/7/10

Alcibíades

"Una mañana, las estatuas del dios Hermes que adornaban las calles de la ciudad aparecieron mutiladas de una forma que al pueblo le pareció sacrílega. Estas estatuas del dios de los caminos y las embajadas, del comercio y la buena suerte, eran unos bustos algo toscos que se colocaban sobre pilares cuadrangulares, tanto en encrucijadas como ante casas y santuarios, para atraer la protección del dios. Según cuenta Tucídides, parece que la mutilación afectó a los falos enhiestos que aparecían esculpidos en la parte anterior de los pilares, y que constituían un símbolo propiciador de la fecundidad y la fortuna.

El ultraje al dios suscitó de inmediato la indignación en el pueblo, que exigía un castigo ejemplar pare evitar la irritación divina y dar ejemplo del respeto debido a los símbolos religiosos. También surgieron enseguida las sospechas sobre los autores del atentado. ¿Sería, acaso, una siniestra muestra de una conjura antipopular por parte de la aristocracia conservadora? ¿O era más bien el acto de los miembros de una hetería, una cofradía de jóvenes aristócratas desvergonzados? Lo cierto es que algunos acusaron a Alcibíades de haber cometido el sacrilegio junto con algunos compañeros de juerga. A esto se añadió después la acusación de haber parodiado, en una fiesta, los sagrados misterios eleusinos."


(Carlos García Gual, Alcibíades, National Geographic Historia nº 71)

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