20/5/10

Nocilla dream

Uno de los problemas más grandes a los que se enfrentan los hoteles es el hurto de pequeños objetos. Se calcula que las grandes cadenas hoteleras pierden al año más de medio millón de toallas, pérdida que ya dan por asumida, al igual que bolígrafos, ceniceros, champú, kits de costura, cepillos de dientes y todo tipo de artículos de baño. Pero también desaparecen vajillas y cuberterías casi al completo, picaportes, toalleros, espejos, juegos de cama, lámparas de diseño, centros de flores reconvertidos en un buen regalo de última hora, plantas con su macetero, alfombras y teléfonos fijos. A cambio, los clientes se olvidan relojes, loros que hablan varios idiomas, urnas con las cenizas de un ser querido, pendientes, collares, lencería de alta calidad, brazos ortopédicos, lentillas, muñecas hinchables, libros de toda clase, juguetería adulta diversa, informes de los servicios secretos de varios países, y hasta cocodrilos vivos dentro de maletas de piel cocodrilo.

(Agustín Fernández Mallo, Nocilla dream, Ed. Candaya 2007, 217 páginas)

Fernández Mallo nos ha leído el pensamiento: nociones de saber útil envueltas en mitología norteamericana de teleserie.

1 comentario:

Hotel en Santa Marta dijo...

Es una situación que realmente se nos sale de la mano por que si mostramos mucho control hacia nuestros clientes, se sentirán mal atendidos y con desconfianza, emos generado varias estrategias para evitar esto pero creo que ninguna con buenos resultados.