18/11/12

La desnudez



Conservo un recorte de la revista Le Nouvel Observateur de octubre de 1993; un sondeo: a mil doscientas personas que se consideran de izquierda se les envió una lista de doscientas diez palabras entre las que debían señalar aquellas que les fascinaran, aquellas a las que fueran más sensibles, que encontraran más atractivas y simpáticas; unos años antes se había hecho el mismo sondeo: en aquella época, de las doscientas diez palabras, la gente de izquierda se había puesto de acuerdo en dieciocho, confirmándose así una sensibilidad común. Hoy las palabras celebradas no eran más que tres. ¿Sólo tres palabras sobre las que puede entenderse la izquierda? ¡Oh, descalabro! ¡Oh, decadencia! ¿Y cuáles son esas tres palabras? Escuchen bien: rebelión; rojo; desnudez. Rebelión y rojo, se da por supuesto. Pero es sorprendente que, además de estas dos palabras, sólo la desnudez haga latir el corazón de la gente de izquierda, que sólo la desnudez siga siendo su patrimonio simbólico común. ¿Es ésta toda la herencia de esa magnífica historia de doscientos años, inaugurada solemnemente con la Revolución francesa, es ésta la herencia de Robespierre, Danton, Jaurès, Rosa Luxemburg, Lenin, Gramsci, Aragon, el Che Guevara? ¿La desnudez?

(Milan Kundera, La lentitud)



2 comentarios:

Manuel Marcos dijo...

Hace bien Kundera, en ser deliberadamente lacónico en este punto. La izquierda no tiene conciencia de preservar sus logros, que corren más bien parejos al arte y la cultura. La izquierda es la conciencia de un mundo diferente, que parece ocurrir fuera de la realidad: una falacia que los estados y el general decurso político de las cosas, ya se encargan de oscurecer todo lo que puede.
Salud, Croix, siempre citas jugosísimas.

croix dijo...

Intentemos ver claro, Manuel.

Saludos y gracias.