20/8/12

Quién controla tus expectativas


Si usted decide vender ese apartamento que posee en Sant Climent el agente inmobiliario le dirá: “El mercado está parado, si quiere vender hay que reducir el precio de antes de la crisis a la mitad”. Si quiere comprar un apartamento en Sant Climent, el mismo agente le dirá: “No espere gangas, pese a la crisis los precios aquí siguen siendo altos, es un lugar privilegiado”. El intermediario intenta resituar y rebajar las expectativas de vendedor y comprador para aproximarlas y así incrementar las posibilidades de que se concreten operaciones. El sistema financiero internacional hace lo mismo. Primero siembra serias dudas sobre la solvencia de un país. Añadamos el efecto de la profecía autocumplida en el que se basan las agencias de rating: si todo el mundo cree que un país va a quebrar, la quiebra está próxima. Conseguida esa creencia, ya podemos comprar deuda de ese país a cambio de un alto interés. A mayor riesgo, mayor interés. Sólo que no hay ningún riesgo, porque la misma ola de pánico induce a los otros países a crear fondos de rescate para cubrir la eventual insolvencia del país en cuestión. 
La inmensa mayoría de los asalariados recibe un sueldo de mera supervivencia. Lo justo para comer, compartir un alojamiento y vestirse para seguir trabajando. Pero podemos decir que esos salarios son demasiado altos y que ese despilfarro arruina nuestra competitividad. Todos nos comportamos según nuestras expectativas. Si estas están manipuladas nuestra vida ya no nos pertenece. 

(Extracto del artículo de Alfred Font Barrot publicado en La Vanguardia en septiembre de 2010)


3 comentarios:

SBP dijo...

Pero para la manipulación, ¿no se necesita el consentimiento del manipulado? Saludos frescos desde una tormenta...

David del Bass dijo...

Hola! qué tal? Acabo de descubrir tu blog, le he estado echando un vistazo y me ha gustado mucho, volveré a visitarlo más a menudo, te mando un abrazote!

croix dijo...

SBP, por supuesto. Se consigue más por las buenas que por las malas.

David, bienvenido.

Saludos a ambos!