11/12/11

El perseguidor

Dédée me ha llamado por la tarde diciéndome que Johnny no estaba muy bien, y he ido enseguida al hotel. Desde hace unos días Johnny y Dédée viven en un hotel de la rue Lagrange, en una pieza del cuarto piso. Me ha bastado ver la puerta de la pieza para darme cuenta de que Johnny está en la peor de las miserias; la ventana da a un patio casi negro, y a la una de la tarde hay que tener la luz encendida si se quiere leer el diario o verse la cara. No hace frío, pero he encontrado a Johnny envuelto en una frazada, encajado en un roñoso sillón que larga por todos lados pedazos de estopa amarillenta. Dédée está envejecida, y el vestido rojo le queda muy mal; es un vestido para el trabajo, para las luces de la escena; en esa pieza del hotel se convierte en una especie de coágulo repugnante.
Charlie Parker

2 comentarios:

SBP dijo...

Quería decirte... Las ganas que das de leer los libros que presentas. Eres el dj de la blogosfera. ¡ala! Ya lo dije, después de tanto tiempo...

croix dijo...

Contagiar el placer de ciertas lecturas: para eso es este blog.

Te sigo.

Muchas gracias!