19/8/11
Miguel Hernández
No quiso ser.
No conoció el encuentro
del hombre y la mujer.
El amoroso vello
no pudo florecer.
Detuvo sus sentidos
negándose a saber
y descendieron diáfanos
ante el amanecer.
Vio turbio su mañana
y se quedó en su ayer.
No quiso ser.
10/8/11
2/8/11
Un momento de descanso
Cuando aceptaran sin miedo, como él empezaba a hacer, que el mundo no tenía nada de texto, sino que era un flujo incoherente y contradictorio, desigual, desproporcionado, caprichoso, inmotivado y absurdo, sin ideas fuerza, con cabos sueltos, deshilachados, sin corrientes de sentido, con intereses contradictorios, sin centro ni márgenes, amorfo, hipertrofiado aquí, pero atrofiado más allá, cuando aceptaran eso, habrían comenzado a comprender la verdad.
(Antonio Orejudo, Un momento de descanso, Tusquets 2011, 241 pág.)
(Antonio Orejudo, Un momento de descanso, Tusquets 2011, 241 pág.)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Atenas y Jerusalén
¿Por qué Leibniz defendía con tanta pasión sus verdades eternas y se aterraba tanto ante la idea de que habría que subordinarlas al Creador?...
-
La urdimbre de esta República luminosa es notable. La trágica historia de un grupo de niños de la calle en algún lugar de la América tropi...
-
Una historia puede explicarse muchas veces y de muchas maneras. Michel Tournier toma la historia de Robinsón Crusoe y la vuelve a explicar e...
